miércoles, 25 de mayo de 2011

Parque de los Aliados: el estadio Centenario

El Estadio Centenario es el estadio más grande del país y está en el Parque de los Aliados (Parque Batlle). Aquí se jugó el primer Mundial de Fútbol en 1930. En 1983 fue declarado Monumento Histórico del Fútbol Mundial por la FIFA, siendo el único estadio con esta denominación en todo el mundo.


El estadio es administrado por una comisión integrada por la Asociación Uruguaya de Fútbol y la Intendencia de Montevideo que se encarga del mantenimiento.




Fue construido para el Primer Mundial de Fútbol en 1930 y se hizo en un tiempo récord: en 9 meses estuvo terminado.
Su nombre se origina de la celebración de los cien años de la primera Jura de la Constitución del Uruguay en 1830. El estadio tiene cuatro tribunas con una capacidad máxima de más de 65 mil espectadores.

 
Debajo del estadio: el Museo del Fútbol







Esta es la Torre de los Homenajes




Boleterías

Debajo del estadio: una escuela pública



Debajo del estadio: una comisaría





Vista áerea (foto de internet)

lunes, 23 de mayo de 2011

24 de mayo: dios cumple 70 años

Y para celebrarlo comparto esta joya en The Concert for Bangladesh con George Harrison. ¡Una gozada!


Parque de los Aliados (o Parque Batlle)

En el corazón de Montevideo se extiende el Parque de los Aliados o Parque Batlle. Son mas de cincuenta hectáreas de área verde con importantes edificaciones deportivas.
















Típico personaje montevideano: el paseador de perros

















Hospital de Clínicas, el hospital universitario






Plano de una zona de Montevideo indicando dónde se ubica el Parque

miércoles, 20 de abril de 2011

de Cortázar

La conservación de los recuerdos

Los famas para conservar sus recuerdos proceden a embalsamarlos en la siguiente forma: Luego de fijado el recuerdo con pelos y señales, lo envuelven de pies a cabeza en una sábana negra y lo colocan parado contra la pared de la sala, con un cartelito que dice: “Excursión a Quilmes”, o: “Frank Sinatra”.

Los cronopios, en cambio, esos seres desordenados y tibios, dejan los recuerdos sueltos por la casa, entre alegres gritos, y ellos andan por el medio y cuando pasa corriendo uno, lo acarician con suavidad y le dicen: “No vayas a lastimarte”, y también: “Cuidado con los escalones.” Es por eso que las casas de los famas son ordenadas y silenciosas, mientras en las de los cronopios hay una gran bulla y puertas que golpean. Los vecinos se quejan siempre de los cronopios, y los famas mueven la cabeza comprensivamente y van a ver si las etiquetas están todas en su sitio.